«Mi hogar es mi refugio, el lugar donde llegar después de un día ajetreado y abrirme una botella de vino», nos comentó el cliente de Cavalleria.
Una vida calmada.
Para este cliente, la vida de pueblo es sinónimo de hogar. Llegar a casa después de un día ajetreado, servirse una copa de vino y disfrutar de la calma es su manera de desconectar y sentirse en su refugio. La conexión con el entorno, el ritmo pausado y la calidez de los espacios son esenciales en su forma de habitar.
Enel corazón histórico del pueblo.
El proyecto reforma una antigua casa en esquina de tres plantas y sótano en la plaza mayor del pueblo, al lado del río y la iglesia y en pleno casco urbano, para conformar una nueva vivienda y un local en planta baja.
Dos cuerpos organizan la vivienda: uno que recibe y otro que estructura el programa.
Volúmenes en diálogo.
Debido a su forma trapezoidal, la volumetría se organiza en dos; un cuerpo de entrada y otro de programa. En el primero un atrio a doble altura nos da la bienvenida y organiza el acceso vertical a la vivienda mientras que en el segundo los usos se estratifican y conviven en una misma arquitectura.
La vivienda se abre simultáneamente a la vida de la plaza y a la calma de la calle peatonal.
Doble frente urbano.
En su lado más corto, la vivienda se relaciona directamente con la plaza, mientras que la fachada más larga se abre a una pequeña calle peatonal, de carácter más tranquilo. Esto permite concentrar los servicios en la medianera con el vecino y liberar el resto de la planta para volcar el interior hacia el exterior. De este modo, la vivienda se abre tanto a la callejuela como a la vida de la plaza mediante dos nuevos balcones.
La zona de día se sitúa en la primera planta, mientras que la segunda alberga los dormitorios. En el sótano, la bodega, y la planta a cota de calle se destina a un nuevo local comercial.
El patio como umbral entre la calle y la vida interior.
Del espacio público al doméstico.
El acceso se realiza a través de un patio que actúa como umbral entre la calle y el interior, anticipando la atmósfera tranquila que se respira en el resto de la vivienda. Las tres plantas se organizan de manera óptima, distribuyendo las estancias para garantizar funcionalidad, confort y una clara separación entre las zonas de día y de noche.