Ampliar una casa en Sant Cugat: ampliación, remonta o derribo

Author:
Cala Estudi

Muchas casas de Sant Cugat se construyeron hace treinta, cuarenta o cincuenta años para familias que vivían de otra manera. Hoy sus propietarios quieren más espacio, más luz o una relación distinta con el jardín, y la pregunta llega casi siempre formulada igual: ¿podemos ampliar?
Hay tres maneras de ganar metros en una casa existente: ampliarla en planta, subir una planta o derribarla y construir de nuevo. La elección no es solo de gusto ni de presupuesto. Muchas veces la decide el planeamiento antes de que nadie dibuje nada.
1. La primera comprobación: si la casa ya cumple el planeamiento
Es la pregunta que casi nadie se hace y la que más condiciona el resultado. Muchas casas de Sant Cugat son anteriores a las normas urbanísticas actuales, y no siempre las cumplen. Pueden superar la edificabilidad que hoy se permite, ocupar más parcela de la admitida o no respetar las distancias actuales a los lindes.
Cuando esto ocurre, la casa puede seguir existiendo tal como está, pero en general se limitan las obras que admite: se permite conservarla y mejorarla, pero no aumentar su volumen. En la práctica, eso puede cerrar la puerta a cualquier ampliación.
Por eso el primer paso es cruzar lo que hay construido con lo que permite hoy el planeamiento. El certificado de régimen urbanístico del Ayuntamiento y un levantamiento preciso de la casa son las dos piezas necesarias. Y para obras que modifican el volumen, el Ayuntamiento recomienda además el certificado de alineaciones, que explicamos en nuestra guía sobre la licencia de obras en Sant Cugat.
2. Cuánto margen queda
Si la casa cumple el planeamiento, la siguiente pregunta es cuánto margen queda. Hay que comparar lo construido con cuatro límites: la edificabilidad, que fija los metros totales; la ocupación máxima, que fija cuánta parcela puede pisar la casa; los retranqueos, que marcan las distancias a lindes y calle; y la altura y el número de plantas.
Cada uno de esos límites apunta hacia una solución distinta. Si queda edificabilidad pero la ocupación está agotada, solo cabe crecer hacia arriba. Si queda ocupación pero la altura está al máximo, solo cabe crecer en planta. Y si los retranqueos han cambiado desde que se construyó la casa, puede que la franja donde se podría ampliar sea mucho más estrecha de lo que parece.
3. Ampliar en planta baja
Es la opción que menos altera la casa existente. Un volumen nuevo junto al actual permite ganar una sala, un dormitorio en planta baja o una cocina más grande abierta al jardín.
Tiene dos ventajas claras: la obra afecta poco a la parte que ya existe y la casa puede seguir habitándose durante buena parte del proceso. Y dos condicionantes: consume parcela, que en Sant Cugat suele ser jardín, y exige resolver bien la unión entre lo antiguo y lo nuevo, tanto en la construcción como en el aspecto final.
4. Subir una planta
La remonta conserva el jardín y puede aportar vistas y luz que la planta baja no tiene. Pero plantea una cuestión técnica que hay que resolver antes que ninguna otra: si la estructura y la cimentación existentes pueden soportar el peso añadido.
En casas antiguas, a menudo no pueden sin refuerzos, y reforzar una cimentación con la casa encima es una obra compleja. Por eso esta opción empieza con un estudio de la estructura existente y, casi siempre, con un estudio geotécnico.
Hay otro aspecto que conviene prever: una planta nueva necesita una escalera, que ocupa superficie en la planta de abajo. En casas compactas, encajarla puede obligar a reorganizar la distribución existente.
En Teulera, una ampliación en Bellaterra, muy cerca de Sant Cugat, la casa existente era de una sola planta y la familia necesitaba más espacio. El proyecto añade una planta primera que rompe deliberadamente con el volumen original: revestida en negro y con grandes lamas verticales que filtran la luz y dan privacidad, alberga la zona de noche. La planta baja, en ladrillo visto, mantiene la vida diurna y la relación con el jardín y la piscina. La casa queda ordenada en dos registros claros, día abajo y descanso arriba, y cada fase de su historia se lee con su propia identidad.
5. Derribar y construir de nuevo
A veces, la opción que parece más radical es la más sensata. Cuando la casa está en mal estado, tiene una distribución que no se puede reconducir o necesitaría tantas intervenciones que casi nada quedaría del original, construir de nuevo permite hacer exactamente la casa que se necesita, con la eficiencia energética actual.
Pero hay una trampa que conviene conocer: si la casa existente supera lo que hoy permite el planeamiento, al derribarla se pierde ese exceso. La casa nueva tendrá que cumplir los parámetros actuales y puede acabar siendo más pequeña que la que había. Es un cálculo que debe hacerse antes de decidir, no después.
Si la opción es construir de nuevo, las decisiones de fondo son las mismas que en cualquier obra nueva. Una de las primeras es la que tratamos en casa en una planta o en dos.
6. La obra, con la casa habitada o sin ella
En una ampliación, la pregunta práctica más importante para la familia es si podrá seguir viviendo en casa. Depende de la opción elegida y de cómo se organice la obra. Una ampliación en planta baja bien planificada puede ejecutarse en buena parte con la casa en uso. Una remonta o una reforma que afecta a instalaciones y estructura, en cambio, suele hacer inviable vivir dentro durante varias fases.
Conviene saberlo desde el principio, porque condiciona el calendario y el presupuesto global de la operación.
En resumen
Ampliar una casa en Sant Cugat empieza por saber si la casa cumple el planeamiento y cuánto margen deja. Con esa información, la elección entre ampliar, subir o derribar suele aclararse sola, y se evita el error más caro: descubrir con el proyecto avanzado que lo que se quería no se puede hacer.
Si estás pensando en ampliar tu casa, podemos estudiar las opciones contigo antes de que decidas nada. Trabajamos como arquitectos en Sant Cugat desde nuestra oficina en la Avenida Corts Catalanes, 8. Escríbenos a despatx@calaestudi.com.
Preguntas frecuentes
¿Puedo ampliar mi casa en Sant Cugat?
Depende de si la casa cumple el planeamiento vigente y de cuánto margen deja en edificabilidad, ocupación, retranqueos y altura. Si la casa ya supera esos parámetros, en general no se puede aumentar su volumen.
¿Qué es mejor, ampliar en planta baja o subir una planta?
Depende de qué límites del planeamiento queden libres y del estado de la estructura. Ampliar en planta baja consume jardín pero afecta poco a la casa existente; subir una planta conserva el jardín pero exige comprobar que la estructura y la cimentación soportan el peso añadido.
¿Si derribo mi casa puedo construir los mismos metros?
No necesariamente. La casa nueva debe cumplir el planeamiento actual. Si la casa existente superaba esos parámetros, el exceso se pierde con el derribo y la nueva puede ser más pequeña.
¿Necesito licencia para ampliar una casa?
Sí. Una ampliación modifica el volumen de la casa y requiere licencia de obras. En Sant Cugat, además, el Ayuntamiento recomienda solicitar antes el certificado de alineaciones.
¿Puedo vivir en casa durante una ampliación?
A veces. Una ampliación en planta baja bien planificada puede ejecutarse con la casa en uso durante buena parte de la obra. Una remonta o una intervención que afecta a la estructura y las instalaciones suele obligar a desalojarla durante algunas fases.