Reformar un piso en Sarrià-Sant Gervasi: lo que conviene saber

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Cala Estudi

Sarrià-Sant Gervasi es uno de los distritos de Barcelona donde más reformas se hacen, y también uno de los más variados. En pocas calles conviven pisos amplios de los años sesenta y setenta, fincas de principios del siglo XX, casas unifamiliares con jardín y edificios protegidos.

Tenemos nuestra oficina en el barrio, en la calle Milanesat, y buena parte de nuestro trabajo en Barcelona se hace aquí. Estas son las cuestiones que más se repiten cuando un cliente nos trae un piso del distrito.

1. Un distrito, muchos tipos de vivienda

Antes de hablar de la reforma, conviene saber qué tipo de vivienda se tiene. Un piso de los setenta en la zona alta, una finca de los años veinte en la Bonanova y una casa antigua en el núcleo de Sarrià se reforman de maneras muy distintas: su estructura, sus instalaciones, sus limitaciones y lo que merece conservarse no se parecen en nada.

Por eso la primera visita no se dedica solo a escuchar lo que el cliente quiere, sino a leer el edificio.

2. Los pisos grandes de los sesenta y setenta

Son probablemente los más habituales en nuestras reformas del distrito. Suelen ser pisos generosos en superficie, pero organizados para una manera de vivir que ya no existe: muchas estancias pequeñas, pasillos largos, zonas de servicio separadas y una cocina cerrada al fondo.

El potencial está en reorganizarlos. Eliminar pasillos, unir estancias y replantear la relación entre la cocina y la zona de día suele transformar el piso sin ganar un solo metro.

En Pudent, una reforma en Sarrià, eliminamos una esquina que oscurecía el recibidor y hacía incómoda la cocina, y resolvimos la relación con el salón con unas correderas de madera y vidrio. Es el tipo de decisión que cambia cómo se vive un piso entero.

3. La cocina: abrirla, cerrarla o las dos cosas

En estos pisos, la cocina es casi siempre el primer tema de conversación. La mayoría estaban cerradas, a menudo con un office o una galería al lado, y muchos clientes llegan pensando en abrirlas.

No siempre es la mejor opción. Explicamos cómo decidirlo, y las soluciones intermedias que usamos, en cocina abierta o cerrada.

4. La luz y la orientación

Muchos pisos del distrito tienen dos fachadas, una a la calle y otra al interior de manzana o a un patio. Eso es una gran ventaja: permite ventilación cruzada y luz desde dos lados, siempre que la distribución no la bloquee.

El error más común de las distribuciones antiguas es colocar las estancias secundarias en las mejores fachadas y dejar los espacios de día en el centro, sin luz. Una buena reforma empieza por decidir qué va hacia cada lado.

5. Estructura, instalaciones y comunidad

En pisos de hace cincuenta años o más, casi siempre hay que renovar por completo la electricidad, la fontanería y la climatización. También conviene revisar las carpinterías exteriores, que suelen ser la principal fuente de pérdidas de calor y de ruido.

Antes de mover paredes hay que saber cuáles son de carga. Y si la reforma toca elementos comunes, como la fachada, las bajantes o la estructura, hará falta el acuerdo de la comunidad de propietarios.

6. Fincas y casas protegidas

En la Bonanova, en el núcleo antiguo de Sarrià o en la zona del Tibidabo hay muchos edificios incluidos en el catálogo de patrimonio. Una protección no impide reformar, pero sí define qué hay que conservar.

En Marquesa, un palacete de los años 30 en la Avenida Tibidabo, mejoramos el acceso a la vivienda con una actuación exterior casi invisible, conservando la vegetación original y los cipreses que enmarcan el jardín. Explicamos cómo se trabaja con edificios protegidos en rehabilitar un edificio catalogado.

7. Los permisos

En Barcelona, según el alcance de la obra, se tramita un assabentat, un comunicado o una licencia de obras mayores, y para los dos últimos hace falta además un informe de idoneidad técnica. Lo explicamos, junto con el resto del proceso, en las fases de una reforma integral.

En resumen

Reformar en Sarrià-Sant Gervasi empieza por entender qué tipo de vivienda se tiene: un piso de los setenta pide reorganización, una finca antigua pide diagnóstico y un edificio protegido pide leer su ficha. En todos los casos, lo que más transforma un piso no son los acabados, sino las decisiones de distribución, luz y cocina.

Si estás pensando en reformar un piso en el distrito, nos tienes muy cerca: trabajamos la reforma integral en Barcelona desde nuestra oficina en Carrer del Milanesat, 16. Escríbenos a despatx@calaestudi.com.

Preguntas frecuentes

¿Qué hay que tener en cuenta al reformar un piso antiguo en Sarrià?

El tipo de edificio, qué paredes son de carga, el estado de las instalaciones, si la finca está protegida y si la reforma toca elementos comunes que requieran el acuerdo de la comunidad.

¿Se puede abrir la cocina en un piso de los años setenta?

Normalmente sí, siempre que no afecte a paredes de carga o se resuelva estructuralmente. Pero no siempre es la mejor opción: las soluciones intermedias, como las correderas de vidrio, permiten ganar luz sin renunciar a cerrar la cocina cuando hace falta.

¿Necesito licencia para reformar un piso en Barcelona?

Depende del alcance. El Ayuntamiento distingue entre assabentat, comunicados y licencia de obras mayores. Para comunicados y licencias hace falta además un informe de idoneidad técnica.

¿Puedo reformar un piso en un edificio catalogado?

Sí, en la mayoría de los casos. La ficha del catálogo define qué hay que conservar, que a menudo es la fachada o elementos concretos, y deja libre el resto.

¿Qué es lo que más cambia un piso en una reforma?

La distribución: eliminar pasillos, unir estancias, decidir qué va hacia cada fachada y replantear la relación entre la cocina y la zona de día. Suele transformar el piso más que los acabados.